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| Foto: Victoria Rodríguez, la diaria. |
Pablo
Abdala, 14 de junio de 1966, es diputado del Partido Nacional por Montevideo y
encabeza la agrupación Corriente de Acción Renovadora. Hace poco se desvinculó del Herrerismo y
se acercó a Alianza Nacional, el sector de Jorge Larrañaga. Es uno de los principales impulsores
del referéndum que pretende derogar la ley que despenalizó el aborto. De hablar pausado pero firme, recibió al
equipo de sabremos cumplir en su despacho parlamentario para
dialogar acerca de la instancia electoral del próximo 23 de junio.
¿Por qué impulsan el referéndum?
Por la naturaleza del tema nosotros consideramos
que la ley de despenalización del aborto implica un asunto que no representa un
tema cualquiera, sino que representa un tema muy profundo que afecta distintos
aspectos relevantes. Hay planteado en este tema una cuestión de derechos
humanos porque hay una tensión entre distintos derechos, respecto de lo cual
seguramente hay distintas visiones en cuanto a cómo resolver eso. También hay
aspectos relacionados con las políticas públicas en materia de salud sexual y
reproductiva y aspectos relacionados en general con la convivencia social y los
valores humanos, entonces, parecería claro que como no hay definiciones
partidarias que sean legítimas, ya que la visión personal de cada uno puede
representar un matiz con relación a la visión de las demás personas, es
necesario que este tema lo laude la ciudadanía.
“Estamos frente a un asunto que
desborda los límites de la democracia representativa y la democracia directa
parece ser el ámbito donde se puede resolver pacíficamente”.
Por todas estas razones estamos frente a un asunto
que desborda los límites de la democracia representativa. Es un caso –y no son
muchos estos casos– donde la democracia directa parece ser el ámbito natural
para que un asunto de esta significación se pueda resolver pacíficamente.
¿Cómo viene la campaña y en qué punto
se encuentran?
Estamos en la segunda etapa de la llamada vía
rápida. La Constitución consagra el recurso de referéndum en el Artículo 79 y
establece que para interponerlo se requiere la adhesión de un 25% de los
ciudadanos. Después la ley reglamenta ese precepto constitucional y establece como
vía alternativa para llegar a ese 25% un camino por etapas sucesivas: la
primera –que ya se cumplió– consta de la recolección de la firma del 2% del
padrón electoral [52.300 personas] y cumplida esa etapa, dentro del plazo de 90
días (45 para verificar las firmas y 45 días más –que es el plazo que está
corriendo actualmente– para celebrar una consulta popular). Esto quiere decir
que la Corte Electoral ha verificado las firmas y ha convocado a esa consulta
popular para el día 23 de junio.
La campaña está empezando a desarrollarse y va
creciendo en intensidad la actividad referida a esa convocatoria, que no es
obligatoria, pero a nuestro juicio está generando expectativa y el tema se ha
reintroducido como un tema de debate en la agenda pública.
“La campaña está generando expectativa
y el tema se ha reintroducido como tema de debate en la agenda pública”.
¿Cuál es el tono que están llevando?
Muy civilizado, democrático y tolerante. Advertimos
que se trata de un asunto en el que no hay verdades únicas ya que en todos los
partidos hay visiones diferentes, contradictorias y por lo tanto lo que
corresponde es procesar esto con la mayor madurez, seriedad y no contaminar la
discusión con argumentos políticos (en el sentido de partidarios y mucho menos
electorales).
Nos parece muy bueno que la ley prevea los plazos
para que esto quede separado de las [Elecciones] Nacionales, así podemos
resolverlo entre todos los partidos políticos y la sociedad entera
separadamente del proceso electoral que todavía está un poco más
adelante.
¿Consideran que tienen algún aliado?
Sí, sin dudas. Si bien esto fue una iniciativa que
no podemos negar que quienes primero hablamos de ella fuimos algunos dirigentes
del Partido Nacional, está claro que fue generando la adhesión y solidaridad de
dirigentes de distintos partidos, porque en la etapa de recolección de firmas
también trabajaron, de repente de forma no tan visible, legisladores del
Partido Colorado, Partido Independiente –el diputado Daniel Radío, que no votó
la ley colaboró en el impulso, en la campaña y en la recolección de firmas– y
de hecho también adhirieron, por más que no hayan militado activamente,
legisladores o dirigentes del Frente Amplio, lo cual confirma que no es un tema
de un partido o de la oposición con relación al gobierno sino que es un tema
que corta transversalmente a todos los sectores políticos y parlamentarios.
“No es un tema de un partido o de la
oposición con relación al gobierno, es un tema que corta transversalmente a
todos los sectores políticos y parlamentarios”.
Su compañero Ricardo Berois dijo que el
Frente Amplio tiene dos posturas. ¿Piensa que así sea?
Sí, creo que es notorio que las tiene y en su caso
se da la particularidad de que mientras la estructura y la mayoría de los
legisladores propulsaron esta ley y la votaron, el dirigente con más
representatividad y más peso político de la izquierda, Tabaré Vázquez, está en
una posición contraria, entonces allí llama más la atención.
“En el Frente Amplio se da la
particularidad de que la estructura y los legisladores propulsaron la ley y su
dirigente con más peso está en contra”.
Esas contradicciones están en todos los partidos y
me parecen muy interesantes de analizar desde el punto de vista de las
encuestas, ya que estas reflejan que los adherentes a los partidos están
divididos casi por mitades, es decir que casi una mitad de votantes del Partido
Nacional están a favor de la ley y una mitad un poco mayor está en contra y en
el Frente Amplio pasa lo mismo pero al revés.
Incluso el diputado del Partido
Colorado, Juan Manuel Garino, nos dijo que consiguió que des una charla con su
partido aunque él no haya firmado
Se produjo una reunión muy interesante, el grupo de
Garino es un grupo de gente joven y también allí se vieron reflejadas las
distintas posiciones. Encontré una fuerte oposición a la ley pero también gente
que se plantea esta cuestión desde otra mirada o ángulo.
¿Qué costo tiene que la ley sea fruto
de un acuerdo entre el Frente Amplio e Iván Posada?
No sé si hay un costo y si lo hay quién debe
asumirlo. En este caso se construyó una mayoría a partir de esa realidad y lo
que si rescato de ese dato es que hablamos de una mayoría legítima pero muy
ajustada: un voto en la Cámara de Diputados [50 votos en 99] y dos en la Cámara
de Senadores [17 votos en 31]. A mi juicio se trata de una mayoría tan estrecha
que justifica más la convocatoria, porque si la mayoría parlamentaria hubiera
sido unánime o casi unánime le daría otra fuerza a la ley, que no la tiene y
claramente no se corresponde esa mayoría con lo que parecen señalar las
encuestas y el estado de la opinión pública.
“No sé si hay un costo político […] Se
trata de una mayoría tan estrecha que justifica más la convocatoria”.
¿Qué piensa de la presentación del
libro “Veto al Aborto” por parte de Tabaré Vázquez?
No saco de ese episodio inferencias en ningún
sentido porque no correspondería, pero si digo que me parece un trabajo
excelente y que desde el punto de vista académico es un aporte sustantivo al
debate. Se trata de una serie de insumos muy interesantes que se pueden
compartir o no pero a mi juicio ayudan a la discusión.
“Vázquez aclaró que no estaba haciendo
campaña en ningún sentido y advirtió que sus palabras no debían ser tomadas en
favor del referéndum”.
El hecho de que Vázquez se haya prestado a esa
presentación es constructivo. Él aclaró que no estaba haciendo campaña en
ningún sentido e incluso advirtió que sus palabras no debían ser tomadas en
favor del referéndum, palabras más palabras menos.
Del episodio académico debe tomarse eso: es un
aporte a la discusión en un momento donde es muy importante que tengamos un
debate con altura y que en estos días que nos separan del 23 de junio la
opinión pública pueda asistir a una discusión e intercambio de ideas que ayude
a tomar una decisión final.
¿Qué piensa del cambio de postura de la
iglesia?
En un momento señalaron que “La vida no
se plebiscita” y ahora llamaron a asistir a la convocatoria y en el caso de
haber referéndum en octubre a votar para derogar…
En este caso quisiera hacer una precisión, porque
he seguido con mucha atención los pronunciamientos de la iglesia ya que se
trata de un actor social muy importante. La iglesia en realidad no cambió
totalmente de posición, sino que en todo caso dio un paso más en determinada
dirección. Cuando se inició el proceso de referéndum –que había al mismo tiempo
otras iniciativas tendientes a derogar la ley como la de los grupos Provida–,
la iglesia no lo descalificó sino que dijo que como institución apoyaba todos
los esfuerzos e iniciativas que estaban en marcha y eso incluía a nuestra
propuesta.
Ante la constatación de que se habían alcanzado las
firmas y había una consulta popular, la iglesia resolvió legítimamente convocar
a votar. No hay contradicción, incluso ese aspecto relacionado con la
plebiscitación de la vida la iglesia lo explicó bien: no hay estrictamente un
plebiscito, sino un referéndum y la diferencia no es menor, porque el
plebiscito podía estar referido más a una cuestión de derechos o referida a la
consagración o afectación de derechos. El referéndum –que así lo destacó la
iglesia– es un recurso contra una ley o con relación a una ley que está vigente
y por lo tanto es un recurso que tienen los ciudadanos de revisar una decisión
que tomó el Poder Legislativo, de manera que creo que es auspicioso que la
iglesia haya dado este paso porque su opinión importa tanto como la de las
demás organizaciones sociales y de todos los partidos políticos.
El diputado frenteamplista Carlos
Varela dijo que su partido respeta las consultas populares. ¿No le parece
contradictorio?
Quisiera no entrar en terrenos que son polémicos,
pero es notorio que el Frente Amplio utilizó, hoy en el gobierno pero en el
pasado en la oposición, frecuentemente estos mismos instrumentos a los efectos
de ser oposición, en el marco de una lógica oposición-gobierno y para derribar
leyes que aprobaban los gobiernos de los partidos tradicionales.
En este caso si bien los instrumentos son los
mismos, no hay que ver esto que nosotros estamos impulsando en ese mismo
contexto. No es contra el gobierno porque sino no se explicaría que el doctor
Vázquez hubiera firmado el referéndum o los diputados [Víctor] Semproni y
[Andrés] Lima. Después, si el Frente Amplio ha respetado o no los mandatos
populares creo que eso forma parte de otra discusión, que tiene que ver
específicamente con el tema de la Ley de Caducidad. Creo que verdaderamente no
fueron respetados los pronunciamientos populares, pero creo que este referéndum
está a buen resguardo de cualquier eventualidad porque si mañana se derogara la
ley, allí ya no depende de que el gobierno la respete o no, simplemente esa ley
habrá sido abolida por la ciudadanía, por lo que ya no estará en el sistema
jurídico y por lo tanto estamos frente a un escenario distinto.
¿Qué puede ocurrir si el resultado de
la consulta avala la ley?
Hay que tomarlo con naturalidad porque en
definitiva si hay un pronunciamiento popular hay dos resultados posibles: la
confirmación o la derogación y será una confirmación o derogación que
determinará la gente, las mayorías populares y eso tiene una fuerza muy
grande.
Por supuesto que quienes estamos en contra de la
ley haremos campaña por su derogación, pero nos vamos a someter al juicio de
los ciudadanos, no creo que sea el fin de los tiempos, al menos en la
perspectiva de los que creemos que esta es una mala ley. Hay que respetar el
mandato, pero eso no implica que con el tiempo –aunque no sea al mes siguiente,
ni al año siguiente–, la sociedad pueda reabrir este debate o mantenerlo y
construir un nuevo consenso y, un pronunciamiento popular que se emita ahora,
mañana o en cinco años, pueda ser cambiado por otro.
También puede que sea bueno apostar a una
estrategia más larga como en algún momento se planteó de prescindir del
referéndum pensando que en el futuro se puedan dar las mayorías que ahora no se
dieron. Me parece legítimo pero creo que es absolutamente especulativo,
eventual y nos hubiera llevado a prescindir de la instancia que tenemos ahora,
que no la podemos desaprovechar.
“Es legítimo apostar a una estrategia
más larga pero la instancia que tenemos ahora no la podemos
desaprovechar”.
Ricardo Berois advirtió que puede haber
un costo político si el referéndum no sale
Está bien. Acá hay dos análisis que son paralelos:
por un lado el análisis político, los costos a favor o en contra. En esto nadie
tiene para ganar o perder en la medida en que todos los partidos estamos
involucrados en todo. Todos los partidos tienen opiniones a favor y en contra
de la ley; todos se han comprometido en alguna medida a través de sus
dirigentes o líderes con el referéndum y me parece que, si se quiere y entre
comillas bien grandes: ‘es un juego de suma cero’. Pase lo que pase acá ni va a
salir favorecido el Partido Nacional ni perjudicado el Frente Amplio.
Aporto solo un dato: en la etapa de recolección de
las firmas, a nivel de liderazgo, estuvieron representados los cuatro partidos
ya que firmaron Tabaré Vázquez [Frente Amplio]; Jorge Larrañaga [Alianza
Nacional, Partido Nacional], Luis Lacalle Pou [Unidad Nacional, Partido
Nacional]; José Amorín Batlle [Propuesta Batllista, Partido Colorado], Tabaré
Viera [Propuesta Batllista, Partido Colorado], Ope Pasquet [Vamos Uruguay,
Partido Colorado] y Pablo Mieres [Partido Independiente].
Si mañana esto prospera nadie podrá decir que hizo
más que el otro o que es una bandera suya y no de los demás, que creo que
obviamente sería muy mezquino y estoy seguro que nadie lo va a hacer.
No mido esto por el lado de los costos políticos,
creo que es algo bueno para la sociedad y va a ayudar a pacificar una discusión
que por cierto genera pasiones intensas y muchas veces bastante irracionales de
los dos lados.
“El referéndum ayuda a pacificar una
discusión que genera pasiones intensas e irracionales de los dos lados”.
*Entrevista realizada
el 24 de junio de 2013 para el programa sabremos
cumplir.
